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Crítica de la sexta temporada de Juego de Tronos (Game of Thrones)

La sexta fué la primera temporada de Juego de Tronos en algunos sentidos, pero el principal fué por ser el debut de la serie sin tener los libros como referencia. Por supuesto, la historia de George R.R. Martin nunca será contada sin el aval de su creador, pero este fué el año que los creadores del programa, guionistas y productores Dan Weiss y David Benioff tuvieron una libertad creativa mayor para seguir con la historia, siguiendo apenas las directrices predeterminadas por el escritor de los libros.

Siendo así, la sexta temporada de la serie continuó por direcciones que los fans todavía desconocían. Teorías y más teorías surgieron, todas basadas en acontecimientos del material de base, de la propia serie y otras sin fundamento alguno. Independientemente de los números de audiencia, Juego de Tronos crece cada vez más en todos los sentidos y tal vez lo más perceptible de este año fué en su presupuesto. Incluso sin datos exactos publicados, “La Batalla de los Bastardos” podría haber sido la mayor y más cara escena televisiva de la historia.

Daenerys y Tyrion

Independientemente de las muertes o los giros, el sexto año de Juego de Tronos fué de los mejores y más consistentes de la serie. A lo largo de los diez episodios, la serie dió continuidad a diversas tramas, centrándose sabiamente más en algunas que en otras, tal vez ayudada por esa libertad creativa tomada por los guionistas en estos diez nuevos episodios.

Una de las dificultades de Juego de Tronos en las temporadas anteriores era exactamente definir cuál era la historia a contar, narrando sus episodios con escenas cortas que duraban unos pocos minutos con cada uno de los principales personajes. Los verdaderos aspirantes al Trono de Hierro ahora son pocos, pero determinados a ocupar la posición de Rey de los siete reinos: Cersei (Lena Headey) no debe permanecer allí por mucho tiempo, pues Daenerys (Emilia Clarke) ya cruza los mares con su gigantesco ejército. A pesar de tener como única ambición reconquistar Winterfell, Jon Snow (Kit Harrington) momentáneamente no es una amenaza para el liderazgo de los siete reinos, pero la visión de Bran (Isaac Hempstead Wright) y la revelación de los verdaderos acontecimientos en la Torre de la Alegría pueden indicar cambios en el Norte y una posible nueva adición a la competencia por el trono.

Por encima de todos los méritos, sin embargo, el sexto año de Juego de Tronos parece comenzar a trazar la conclusión de la serie. Además de las declaraciones realizadas por los propios actores de que la producción no debería durar mucho más tiempo, la narrativa indica que estamos llegando a su fin. Es como si las piezas del tablero estuviesen próximas al jaque mate pero… ¿quién será el Rey derrotado? ¿Quién derrocará al actual?

Ramsay Bolton en la sexta temporada de Juego de Tronos

Independientemente del rumbo de la producción, la serie aprende cada más de sus deslices. El sexto año fué la prueba de que es posible contar tantas historias desconectadas a priori, y seguir una línea lógica de pensamiento. Al tener el control casi completo sobre la producción, Weiss y Benioff encontraron su línea lógica de pensamiento, sin tener presente la influencia de los libros para, de cierta forma, atraparlos. Así, fué encontrada finalmente la esencia de la adaptación.

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