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Crítica de La Cumbre Escarlata

Edith Cushing (Mia Wasikowska) es una joven de 24 años que conoce a Sir Thomas Sharpe (Tom Hiddleston), un hombre elegante y misterioso que viaja por el mundo en busca de financiación para un proyecto. Tras la misteriosa muerte de su padre, Edith, ya enamorada de Sir Thomas Sharpe, se casa con él y se muda con su marido a su mansión en Inglaterra. Allí, ella vive con él y su cuñada, Lucille Sharpe (Jessica Chastain). Al poco tiempo, Edith comienza a notar que extraños seres vagan por las sombras de la extraña mansión. Entonces comenzará a investigar sobre el lugar, descubriendo una historia de muerte, amor y sangre…

Es difícil leer la sinopsis y no notar que la historia de “La Cumbre Escarlata” es de Guillermo del Toro. El mexicano es conocido por películas bizarras como las dos entregas de Hellboy, Blade II, Cronos, El espinazo del diablo o El laberinto del fauno. Entonces, para alguien con este currículum, que llegó a adaptar la trilogía de El Hobbit, no es necesario decir que las expectativas eran muy elevadas.

Mia Wasikowska en La Cumbre Escarlata

La Cumbre Escarlata es un film de suspense, terror y drama, que envuelve una especie de investigación mezclada con fantasía, algo característico de las películas de Del Toro. Pero La Cumbre Escarlata comienza por el camino equivocado, con un primer acto lento y que envuelve una media hora de película que podría ser narrada a mayor velocidad. No es nada grave, pero es un defecto innegable. Cuando la película realmente comienza, todo se vuelve más fluído, dinámico e intrigante.

La mansión de los Sharpe es un lugar oscuro, repleto de misterios que, junto con Edith, empezaremos a investigar en busca de respuestas para entender que sucedió allí, quiénes son los Sharpe y qué son las apariciones que se manifiestan. Y donde Del Toro siempre brilla, es donde termina pecando en esta ocasión, justo en el guión, que tiene algunos puntos que no llevan a ninguna parte, además de la ausencia de alguna información, lo que termina originando agujeros en el film provocando que sea complicado entenderlo por completo, al menos en un solo visionado.

El elenco de la película es realmente bueno. Mia Wasikowska está brillante, como en la mayoría de sus películas; Tom Hiddleston demuestra ser un excelente actor, en la piel de un personaje misterioso, profundo y que consigue esbozar con frecuencia su dolor interior; pero la actuación más brillante de la película, y se debe mucho al desarrollo de su personaje por Del Toro, es la de Jessica Chastain, que interpreta a Lucille. Además del trío protagonista, también cabe mencionar la presencia de Charlie Hunnam, quien ya había trabajado con Del Toro, siendo el protagonista de Pacific Rim. Hunnam realiza una buena actuaicón, pero seguro que todavía podrá ofrecer algo más grande en el futuro.

La fotografía, como en todas las películas de Del Toro, es espectacular, y encaja a la perfección con el aire gótico y misterioso que circula durante toda la película en la mansión Sharpe. Del Toro es reconocido por el uso de bastante maquillaje o incluso animatrónicos en sus películas, pero parece que en La Cumbre Escarlata ha descartado ese recurso y se ha decantado por utilizar los efectos hechos por ordenador, que de todas formas han quedado excelentes. Además, cuenta con una gran banda sonora instrumental y original, compuesta prácticamente toda por el piano.

La Cumbre Escarlata es una película con algunos defectos. Hay demasiada información en ciertas partes del guión y en otras hay una falta de la misma, y además cuenta con un inicio lento y que incluso llega a ser tedioso. Sin embargo, sí, vale la pena verla, ya que a pesar de saber que Del Toro es capaz de hacerlo mejor, la película nos deja finalmente con ganas de más.

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