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Crítica de Hitman: Agente 47

Basada en el personaje de videojuego Hitman, la película “Hitman: Agente 47” nos presenta al Agente 47 (Rupert Friend, de la serie Homeland), un asesino a sueldo fruto de un experimento genético en el cual algunas habilidades son aumentadas y otros aspectos humanos son disminuidos o suprimidos.

El experimento fué desarrollado en los años 70 con el objetivo de crear asesinos que no tuviesen ningún impedimento a la hora de ejecutar una misión. Pero debido al gran potencial para la formación de un ejército formado por seres humanos modificados genéticamente, el proyecto se cerró, todo el material fué destruido y Litvenko (Ciarán Hinds), el genetista encargado del experimento, desapareció.

Años más tarde, la hija de Litvenko, Katia Van Dees (Hannah Ware, de la serie Betrayal y la película Oldboy), es contatada por John Smith (Zachary Quinto, de la saga Star Trek y la serie Héroes), pero al mismo tiempo en que el Agente 47 también la encuentra. Y hasta ahí… no podemos contar nada más.

Hitman: Agente 47

La película es un reboot de otra producción de 2007, que no tuvo el éxito esperado en su adaptación del videojuego a la gran pantalla. Pero, curiosamente, tanto la historia como el guión de la película de 2007 como esta nueva versión de 2015 fueron desarrollados por las mismas personas: Skip Woods y Michael Finch. Skip es también el responsable del guión de “X-Men Orígenes: Lobezno“.

La historia de esta nueva versión es más intensa que la adaptación original. Su ritmo, ayudado por la edición de Nicolas De Toth, es rápido, por causa de las numerosas escenas de persecuciones, luchas y enfrentamientos, pero sin hacer que el espectador se pierda. Por cierto, no es una película para los que no le gusta ver sangre: tiene y mucha. Cabe mencionar la fotografia del islandês Óttar Guðnason, que en ocasiones se aproxima, y mucho, a lo que sería un videojuego.

Las interpretaciones de Rupert Friend y Hannah Ware son bastante aceptables. Ellos no destacan en la película pero tampoco hacen feo. El polaco Aleksander Bach debuta en la dirección con esta película, que aunque tiene pequeños detalles propios de director novato, su manejo detrás de las cámaras ha sido aceptable para ser su primer largometraje.

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