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Crítica de Ciudades de Papel, con Cara Delevingne, Nat Wolff y Halston Sage

Un chico nerd se enamora de la chica más popular del instituto. Mmm, huele a cliché… ¿otra película de adolescentes enamorados? Pues no! Es innegable que John Green (escritor del libro) escribe de (y sobre) los jóvenes en la actualidad como nadie. Con el éxito de “Bajo la misma estrella“, la adaptación cinematográfica de otra de sus obras ha sido muy esperada. La elegida ha sido “Ciudades de papel“, que demuestra una vez más la competencia del escritor mostrando la fuerza de las relaciones entre adolescentes.

Quentin (Nat Wolff) es un chico introvertido que vive al lado de su musa, Margo (Cara Delevingne). A pesar de haber estado próximos durante la infancia, han crecido y siguen diferentes caminos y viven cada uno en su universo. Un día, la joven decide poner en marcha un plan de venganza contra su novio y pide ayuda a Q (apodo de cuando eran niños) para una noche de aventuras en Orlando. Pasar una madrugada entera con la misteriosa Margo… Quentin debe aprovechar esta oportunidad! Pero la enigmática chica desaparece y se convierte en el gran misterio de la trama. Aquí entran en acción Ben (Austin Abrams), Radar (Justice Smith), Lacey (Halston Sage) y Angela (Jaz Sinclair) y ponen en funcionamiento un plan para encontrar a Margo.

Ciudades de papel

Para llevar a los personajes al público, la película está repleta de referencias a elementos de la cultura Pop, desde Juego de Tronos a una épica escena con Pokémon. Perfecto para dejar vibrando en el cine a todos los nostálgicos y a los más nerds. Es interesante mencionar la química existente entre los miembros del reparto. El grupo de amigos tiene una complicidad sin igual. En una escena podemos ver cómo Quentin, Ben y Radar juegan a un videojuego sentados en el suelo del cuarto y parece haber sido filmada entre bastidores, con total libertad y naturalidad entre ellos.

Las escenas entre los amigos son lo más destacable de la película. Los guionistas Scott Neustadter y Michael H. Weber, de “Bajo la misma estrella“, han sido los responsables de esta adaptación libre, que cabe mencionar que no es completamente fiel a la obra de Green. Ese es talvez el gran triunfo de Ciudades de papel, que al alterar la historia, añadiendo escenas y dando una conclusión más digna a Quentin, hizo que el propio John Green afirmara que “algunas cosas son incluso mejores que en el libro“.

La pareja formada por Neustadter y Weber también se encargó de escribir el guión de “(500) días juntos“, y entienden a la perfección como trasladar el amor idealizado a la gran pantalla. Para reforzar el mito de Margo, sin embargo, el personaje siempre tiene una frase en la punta de la lengua, lo que por veces puede cansar al espectador. Por creer que vive en una “Ciudad de papel, con casas de papel y gente de papel“, ella tiende a querer ser muy profunda, diciendo cosas de las que quizás no hablamos naturalmente, y mucho menos en la juventud.

Ciudades de Papel es una road movie para adolescentes, cumple lo que promete para los lectores más fervientes, para quien se interesó por los tráilers o para los enamorados desprevenidos que acompañan a sus amigas al cine. Es una película sin pretensiones, que retrata este período de descubrimiento y los amores platónicos que todos tenemos (o tendremos) en la vida. La película habla directamente con los más jóvenes, pero para aquellos que ya han pasado esta etapa, nos hace revisar estos años con nostalgia.

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