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Crítica de ‘Blade: Trinity’

David S. Goyer nos trajo en el 2004 la tercera parte de la saga Blade, en lo que fue su segunda película como director tras “ZigZag” (2002). No recibió buenas críticas por esta nueva entrega de la saga, que más que una película tiene más pinta de videoclip, un videoclip de 113 minutos de duración, plagado de efectos especiales, golpes y muy poco guión.

La trama es de lo peor. El mítico Drácula es despertado para deshacerse de Blade. Mientras, aparece un grupo de personas llamados los Nightstalkers y que también luchan contra los vampiros al igual que Blade. Éstos intentan desarrollar un virus para eliminar a los vampiros de una vez por todas, y resulta que para accionar el virus necesitan que entre en reacción con la sangre de Drake.

Blade: Trinity

En fin, tremendo ejercicio de inteligencia tuvo que hacer Goyer para escribir el guión. Los diálogos son patéticos y tampoco voy a mencionar ninguna de las interpretaciones, sólo decir que me pareció lamentable la elección de Dominic Purcell como Drake, no le pega absolutamente nada el papel.

Por otro lado, también tengo que decir que la película no llega a aburrir en ningún momento, tiene acción a raudales, buenos efectos especiales y coreografías bien elaboradas.

Comparándola con sus predecesoras deja mucho que desear, en cuanto al guión, interpretaciones e incluso en cuanto a la banda sonora, plagada de temas hip-hop horrorosos. Respecto a su recaudación en taquilla no le fue demasiado mal, recaudando cerca de 130 millones de dólares en todo el mundo, gracias sobre todo al éxito de las dos primeras entregas.

Nota: 5/10 (2 puntos son por los efectos especiales y coreografías)

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